Mundo ficciónIniciar sesiónTal como le prometió a Dave, cada vez que quedaban, Dave intentaba mostrarle un poco más de la disciplina que él practicaba.
En dos semanas logró que aceptara eso de los azotes.
No era su afán pero ya no mostraba reticencia a la hora de sacudirle uno que otro.
Por su parte, Haley, no dejaba de vigilarlos.
La envidia le devoraba por dentro.
Si ya de por sí no le caía bien Dave, ahora lo odiaba.







