Eran las diez de la mañana cuando tocaban a la puerta de la habitación de Elizabeth. —Buenos días la señora se siente indispuesta ¿desea que le traiga el desayuno a la cama? — Pregunto Kalifa.
—Buen día Kalifa, si por favor no tengo ningún ánimo de salir hoy de mi cama, las personas que venían a colocar los toldos y las mesas ya llegaron.
—Si señora ya se encuentran trabajando, por cierto también llego hace dos horas el señor David y se encuentra jugando con el joven Ángel y la señorita Samira