Después de cambiarse, los recién casados subían al coche que los llevaría al aeropuerto allí, como en todos los viajes los espera el jet privado de Farid junto a su distinguida tripulación.
—Bienvenidos muchas felicidades por su matrimonio, dijo el capitán.
—Gracias, estimado amigo, espero hayan disfrutado la fiesta.
—Sí, señor, claro, nos vinimos más temprano porque había que descansar para el viaje, pero todo estuvo grandioso, gracias por invitarnos.
—No fue nada, ahora llévanos a Italia mi v