En la mañana, Alice, quien siempre se despertaba muy temprano, pasó por la habitación de David. Al abrir cuidadosamente la puerta, observó a Elizabeth con su cabeza apoyada en el brazo de David. Sorprendida, no dudó en sacar su celular y tomar una foto. Al capturar la escena, el flash del celular se reflejó y Elizabeth sobresaltada se despertó.
—Alice, ¿qué sucede? —preguntó Elizabeth asustada.
—Nada, solo pasé a ver cómo estaban. Lamento haberte asustado. —respondió Alice.
Al escuchar la pláti