62. Esposas de acero y el colapso del poder
Decenas de agentes del FBI irrumpieron en el hangar del Puerto Oeste. Armas largas apuntaban a cada rincón oscuro de la estancia. El sonido de los pasos de las botas tácticas resonaba con fuerza sobre el húmedo suelo de hormigón.
Elara escondió el rostro en el amplio pecho de Jaxon. El olor a sudor mezclado con pólvora invadió su olfato. El abrazo de Jaxon alrededor de su cintura era tan fuerte como si se negara a soltarla, a pesar de estar rodeados de armas apuntándoles.
—¡Apunten las manos ah