19. Una fría advertencia en el pasillo solitario
La manecilla corta del reloj de pared de la habitación de Elara apuntaba exactamente a las dos de la madrugada.
La chica no estaba en su cama. Elara se encontraba inmóvil al final del pasillo del Ala Oeste, mirando directamente hacia la oscuridad del Ala Este, el territorio de Jaxon. La temperatura en esta frontera invisible se sentía mucho más fría, congelando las yemas de sus dedos.
Las rodillas de Elara temblaban ligeramente, pero se negaba a retroceder a su habitación. Los restos del agua h