66 SOLUCIONES DRÁSTICAS
FARID ARAY
Los Ángeles me recibe, y no puedo evitar sentir un peso en el estómago, y no es precisamente por el suave aterrizaje que maniobró el piloto del jet.
Un automóvil de la familia Aray me esperaba en la pista del aeródromo, así que tomé mi portafolio de negocios dispuesto a llegar lo antes posible a la casa de mi tío, resolver los asuntos pendientes y regresar lo antes posible a Atlanta, donde Camil y mi hija me necesitan.
Ya no soy el mismo hombre que odiaba que