46 "Cuánto la amo, y cuánto la deseo"
FARID ARAY
Era el segundo día, de nuestro fin de semana familiar y ya al día siguiente al atardecer regresaríamos a Atlanta. Estaba en paz conmigo mismo y con ellas, y atesoraba cada momento único que habíamos vivido.
Estaba ya atardeciendo y el sol comenzaba a esconderse y vimos aquel ocaso juntos y tomados de la mano, contemplando cómo Emira jugaba con otros niños de su edad en un pequeño parque cercano a una de las piscinas del resort.
Era fácil senti