DIÁVOLO II. CAPÍTULO 15. Cada pieza en su lugar
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 15. Cada pieza en su lugar
—No, lo siento. Parece que no nos entendemos —dijo poniendo el uniforme a un lado.
—Mira, no sé qué te haya prometido el jefe, pero mientras estés bajo este techo, trabajas como todas los demás. Ponte eso y empieza a limpiar.
Eyra sintió que el calor subía a sus mejillas, una mezcla de vergüenza y rabia. No sabía si era porque la mujer la trataba como una simple empleada o porque, en el fondo, sabía que su situación allí no era muy diferente.
—Yo