CAPÍTULO 8. Un alma desconectada
CAPÍTULO 8. Un alma desconectada
Renzo no tenía que decirle que debía mantener su ropa limpia y planchada, porque se dio cuenta de que quizás por haber pasado tanto tiempo en medio de la suciedad y los harapos, Moon tenía su misma obsesión especial por la limpieza.
Así que de ahí en adelante. Si no hubiera sido por la trenza, y las facciones extremadamente femeninas, cualquiera habría confundido a Moon con un muchacho de los mandados o algo así.
Sin embargo Adriano Viscontti no era cualquiera,