94.
SOPHIE
Siete meses.
Lo repito en mi cabeza mientras estoy recostada en la cama, con la camiseta levantada y las manos apoyadas sobre mi vientre que ya no deja lugar a dudas. La bebé se mueve como si tuviera prisa por llegar, como si este mundo ya le quedara chico.
—Está inquieta hoy —digo, riéndome cuando siento otra patadita.
Chris se acerca de inmediato, se arrodilla junto a la cama y apoya la mano con cuidado, como si todavía temiera hacerme daño aunque ya me conoce cada curva del cuerpo.
—