61.
CHRIS
Los días pasan de una forma extraña, como si el tiempo hubiera decidido caminar en puntas de pie dentro de la casa.
No hay sobresaltos. No hay visitas inesperadas. No hay gritos ni teléfonos sonando a deshoras. Solo rutinas pequeñas, casi insignificantes, que se repiten con una precisión cuidadosa. Desayunos tardíos. Dibujos desparramados sobre la mesa. Risas repentinas que aparecen sin aviso y se quedan un rato más de lo que deberían.
Todo gira alrededor de Max.
Y yo dejo que sea as