Ahora, nos estamos separando.
Jonathan
"Ciara, quédate conmigo", grité, abrazándola mientras Ciara yacía inconsciente en la ambulancia.
"Padre, ¿por qué no despierta?", preguntó Alena, presa del pánico, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.
Intenté asegurarle a Alena que todo iba a estar bien y que despertaría tarde o temprano, pero mis palabras no me consolaron.
"¿Cuánto falta para llegar al hospital?", pregunté al paramédico que nos acompañaba.
"No falta mucho. Ya casi llegamos". Por fin, el viaje llegó a su fin