PIERO BERNARDI
—¡¿Qué carajos…?! —exclamó Cristine al verme y no la culpó. La sombra de mi capucha solo dejaba ver la sonrisa retorcida dibujada en mi máscara.
—¡Piero! —exclamó Donna dejando caer el cuchillo y sus ojos se iluminaron de esa manera adorable. Me acerqué para liberarla, pero la rabia comenzó a crecer dentro de mi pecho cuando vi su labio herido. Acerqué mis dedos enguantados hacia su suave boca y sentí que el coraje me volaría la cabeza.
—Creo que me lo gané por rebelde… —susurr