Mundo ficciónIniciar sesiónPIERO BERNARDI
Con minuciosidad recorrí su cuerpo con mi boca, la llené de besos tiernos, suplicantes, le rogué con mi alma que se quedara. La tomé, haciendo arder su cuerpo, disfrutando de sus suspiros profundos y sus gemidos desesperados. Torturé su intimidad con caricias suaves y movimiento lentos, para después entrar profundamente en ella, con embestidas violentas que sacudían la cama.







