ELIOT MAGNANI
—¿Qué pasa? —preguntó Cristine fingiendo sorpresa, pero sus ojos llamearon con intensidad, incluso temí por la seguridad del policía—. Es mi auto y puedo hacer lo que yo quiera con él.
—¿Su auto? ¿Tiene como comprobarlo? —preguntó el hombre con cautela, pero eso solo hizo enfurecer a Cristine de esa manera fría que incluso a mí me dejó impactado.
—¡Qué curioso que lo pregunte! —dijo con una gran sonrisa antes de acercarse al borde con intenciones de bajar. De inmediato me acerqu