LUCA MAGNANI
Me alejé del área de urgencias, abrumado por todo el caos que el parto de Cristine había traído. Los pasillos se volvían más tranquilos conforme tomaba distancia, ya no veía a los doctores y enfermeras corriendo de un lado para otro. Entonces por fin llegué a una pequeña capilla. No soy un hombre de fe, pero un hermoso ángel llamó mi atención desde dentro.
Berenice estaba hincada, con los dedos entrelazados y la mirada dolida escondida por su rostro agachado. Sus cabellos rubios b