ELIOT MAGNANI
—¿Estás seguro de que esto es lo mejor? —preguntó Derek dentro del auto mientras veía con desconfianza la comisaría.
—Jimena querría que hiciéramos las cosas lo más legal posible —contesté con las manos aún aferradas al volante. Algo me decía que sería más rápido si simplemente nosotros entramos a la fuerza a esa casa.
—A la mierda con lo legal… —refunfuñó mi hermano apretando las mandíbulas—. No hay justicia para nadie, pregúntamelo a mí y mis 20 años en ese psiquiátrico, pregú