CRISTINE FERRERA
No supe cuántos segundos me quedé con el teléfono en la oreja, sabiendo que pese a todo problema que pudiéramos tener, Eliot seguía demostrándome que estaría para mí, no importaba que tan enojado o decepcionado pudiera estar.
De pronto me sentí como la villana. ¿En qué momento los papeles habían cambiado? ¿Cómo es que ese hombre frío y cruel ahora era el héroe que no tenía espacio en su corazón para el rencor y la venganza? ¿En qué momento dejé de ser la mujer que luchaba por s