CRISTINE FERRERA
—Borra esas malditas fotos y deja de seguirme —siseó Eliot iracundo—. Esto es más grande que una tonta infidelidad. Estás jugando con la seguridad incluso de ustedes.
—¡¿Qué tanto estás dispuesto a mentir, Eliot?! —exclamó Zafrina desesperada, sacudiendo el teléfono—. ¡Ya basta! ¡Deja de enredar la realidad de tu traición!
Entonces Derek apareció de la nada, ni siquiera me había fijado de lo cerca que estaba hasta que le arrebató el teléfono a Zafrina y comenzó a borrar todo.