Mundo ficciónIniciar sesiónELIOT MAGNANI
—Maldito hijo de puta… —siseé mientras campaneaba como boya en medio del mar. Derek estaba embistiendo la patrulla con mi auto, destrozándolo en el proceso, y parecía que no le importaba que ellos tuvieran armas y fueran la ley, él insistió hasta que el auto volcó a un costado de la carretera.
Todo dio vueltas y rebot&







