CRISTINE FERRERA
—¿De qué hablas? —Eliot frunció el ceño y retrocedió. Su mirada era la que le dedicarías a una cucaracha en tu cortina.
—¡Tú creaste todo esto! ¡Tú me arruinaste! —grité furiosa y saqué mi celular del bolsillo, mostrándole todo lo que su poca prudencia había provocado. ¡Estaba segura de que había sido él quien creó todo esto para ponerme en desventaja!
Tomó mi celular y siguió inspeccionando cada publicación hasta que sonrió y resopló. ¡¿Lo consideraba un juego?! Le arrebaté