Mundo ficciónIniciar sesiónDEREK MAGNANI
Los labios de Carla se posaron una vez más sobre los míos, incluso su lengua me acarició húmeda y caliente, pero mi boca no respondió, no se derretía con su calor y al final tuve que desviar el rostro mientras mi cerebro proyectaba el momento que compartimos Sloane y yo en la oficina de Eliot. Podía recordar su mirada llena de lujuria y volver a sentir sus manos aferrá







