SLOANE D’MARCO
Era demasiado temprano para que mi madrastra tuviera ánimos de acompañarme a dejar al niño en la escuela. Así que era el mejor momento para darme una breve escapada. Cuando llegué a la escuela no pude evitar notar a unos trillizos acompañados de un niño más grande, caminaban arrastrando los pies, cabizbajos y deprimidos pese a que su carita podía ser la más hermosa si sonrieran. Cuando me di cuenta, era ese chico, Luca, quien permanecía en su auto, viéndolos entrar.
Me sentí ten