CRISTINE FERRERA
Fue… muy extraño todo. Los niños se acurrucaron encima de nosotros y Eliot parecía tan incómodo. Creí que sería algo conmovedor para él cuando Leonardo por fin lo perdonara y tuviéramos esta experiencia, pero… no fue así, por el contrario, parecía molesto, pero no dijo nada, solo dejó que los niños se acurrucaran sobre su pecho.
Pasó el tiempo y nos llegó a todos el sueño, pero me despertaba intermitentemente y no podía dejar de ver a Eliot. Era él, pero… al mismo tiempo parec