LUCA MAGNANI
Durante la cena, Eliot era el único que parecía relajado o tranquilo. Veía a todos con atención, como si estuviera analizándonos, pero cuando su mirada se posaba a mí, veía ese brillo asesino que me perturbaba y que sabía bien de donde provenía o simplemente me estaba poniendo cada vez más paranoico.
Tenía mis dudas de que en verdad fuera él, pero tampoco tenía pruebas de que no lo fuera.
—¡Cristine! No te preocupes por los platos, Eliot y yo los lavaremos —intervine cuando la vi