LUCA MAGNANI
—Amo a Berenice y amo al niño que lleva en su vientre… —escupí casi en su cara. Quería herirla, quería que se arrepintiera y suplicara, pero parecía una estatua con una mirada iracunda que no quería cambiar—. Tuve miedo al estar ante una responsabilidad tan grande como un hijo, pero me da más miedo perderla a ella. No voy a decir que demostraré ser mejor de lo que usted cree, porque no es mi intención convencerla ni demostrarle nada, la única que debe de creerme es la mujer con la