—Listo. Ahora, tienes que pujar, querida, tu primera bebé, ya viene. —Mi madre me mira y sus ojos se humedecen.
Mi padre se posiciona en el fondo de la habitación y observa todo el proceso mientras me muero de miedo.
—Padre, son muy pequeñas, el embarazo no ha llegado a su término —digo.
—No te preocupes, ya he llamado a la ambulancia y traen todo lo necesario. —Él sabe que tengo miedo de que a alguna de las bebés no le hayan madurado por completo los pulmones o que no respire.