Capítulo ochenta y uno
—No sé por qué te estresas, ex cuñadito. Si al final todos viven en la luna —dice Aisha muy tranquila.

—¡Aisha! —Mi padre le reprende y ella se acomoda en la silla y me guiña un ojo.

Mi padre ha hablado durante más de media hora; me duele el cuello y tengo mucho sueño.

Los padres de Milo no han dejado de mirar a mi hermana como si fuera la peor mujer del mundo.

¡Pobrecita!

En realidad, lo peor ha sido para ella; está embarazada y sola, porque ni Julián ni Vico h
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