—No sé por qué te estresas, ex cuñadito. Si al final todos viven en la luna —dice Aisha muy tranquila.
—¡Aisha! —Mi padre le reprende y ella se acomoda en la silla y me guiña un ojo.
Mi padre ha hablado durante más de media hora; me duele el cuello y tengo mucho sueño.
Los padres de Milo no han dejado de mirar a mi hermana como si fuera la peor mujer del mundo.
¡Pobrecita!
En realidad, lo peor ha sido para ella; está embarazada y sola, porque ni Julián ni Vico h