CAPÍTULO 4: LLENADO, DOBLADO, JODIDO ESTÚPIDAMENTE
PUNTO DE VISTA DE MIRA
Yo soy. Dios, yo soy.
Mis ojos se fijan una y otra vez en ese bulto grueso, imaginando lo que hay debajo, imaginando cómo se sentiría al abrirme después de años de no usar nada más que mis propios dedos y vibradores mediocres.
—Dime qué quieres, Mira. —Engancha los pulgares en la cintura de su pantalón deportivo, bajándolo lo suficiente para mostrar el escote en V de sus caderas, con el rastro de vello oscuro que cae haci