CAPÍTULO 2: ¡Dales un espectáculo!
Fue extraño. Fue diferente. Era el brillo labial de frutos rojos favorito de Cady y un ligero sabor a Cabernet.
Entonces Cady alzó la mano y, con los dedos, rodeó suavemente la mandíbula de Helena, manteniéndola allí. El beso se intensificó, sin titubeos.
Los labios de Cady se movieron con más determinación, abriéndose lo suficiente para que Helena sintiera el calor de su aliento.
Un suave sonido de sorpresa escapó de la garganta de Helena, y se encontró devol