Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho de Jorge Vargas era una oficina bastante agradable donde Rodrigo y yo éramos atendidos amablemente, sentados en sillas frente a su escritorio. El sujeto era un abogado fiscal que trabajaba en la Fiscalía de Delitos Sexuales, de poco más de 40 años, ataviado con traje, estaba perfectamente rasurado y tenía un buen cabello negro ondulado. Podía considerársele atractivo.
—Usted fue uno de los pocos niños







