JAVIER
—Déjame en paz Regina. —Juro que no tengo ganas de verla, no la mando a sacar por no lastimar a mi hijo.
—Cómo quieres que me quede tranquila si veo a mi esposo encerrado en prisión. —Se ve angustiada, pero no veo porque nadie está viendo aquí nada, debería dejar ese teatro para cuando estén nuestros conocidos, mientras tengo la cabeza recostada sobre la pared de esta celda, no sé cómo hizo para entrar hasta aquí.
—Tu esposo si claro. —Quiero reír, pero no tengo ganas realmente, es graci