REGINA
—No, Javier no quiero.
—Pero ¿Por qué?
—Estás loco si piensas que aceptaré algo como eso realmente como se te ocurre.
—Pero me gusta.
—Pero ese color es horrible, si también viviré aquí no puedes ponerle ese color a la habitación.
No puedo creer que han pasado dos semanas desde que nos casamos y sigamos sin ponernos de acuerdo en un maldito color, como se le ocurre un azul acero si la habitación es de los dos, siempre peleamos por pequeñeces, que el color de la habitación, que la marca d