REGINA
Tengo que verlo otra vez y rogarle que me entienda, que se pongo en mi lugar, que esto no tiene pies ni cabeza, tengo entendido que tengo la entrada libre porque los guardias me ven y agachan la cabeza, la recepcionista me ve y está a punto de avisar y no quiero que esté preparado para mi visita estoy harta de que crea tener el control de la situación.
—Disculpe, señorita, pero yo tengo la entrada libre en esta empresa, así que no hay necesidad de avisar a nadie.
—Pero—pobre está temblan