—¡Mierda! —Jason siseó mientras golpeaba la pared con el puño y miraba al suelo.
Caminé hacia él. Y suavemente puse mi palma en su espalda mientras sus hombros se tensaban antes de relajarse.
Le froté la espalda con dulzura. Sé que estaba ansioso.
—Está bien, no siempre las cosas salen según lo planeado —dije suavemente mientras se pellizcaba el puente de la nariz con los ojos cerrados.
—Le había dado mi palabra a Caí de que no dejaría que nada le pasara a Brisa y no pude cumplir mi palabra —di