—¡Quítate de encima! —Susan gritó mientras él tiraba de su camisa.
Ella le arañó la cara y los ojos haciéndolo gemir de dolor. Él agarró ambas muñecas y las golpeó a cada lado de su cabeza antes de tirar de sus manos por encima de su cabeza y mantenerlas allí con una de sus manos.
Con su mano libre, agarró su mandíbula intentando besarla. Ella giró su rostro hacia un lado haciendo que sus labios tocaran su mejilla.
—¡Detente! ¡NO! ¡SUELTA! —ella gritó, retorciéndose violentamente. Quería movers