Damon dio un paso más cerca, con su tamaño haciendo que el pasillo pareciera diminuto.
—Dinos ahora mismo que nos vayamos y lo haremos. Di las palabras y nos marchamos. Pero mírame a los ojos y dime que no quieres esto.
A Riley se le cortó la respiración. Abrió la boca para decir exactamente eso, para ordenarles que se fueran, pero la mentira se le quedó atascada en la garganta. Su mirada pasó de uno a otro: el pecho esculpido de Jax subiendo y bajando, los tatuajes de Kai y esa peligrosa V que