Rebecca gimió fuerte, empujando el culo hacia atrás con desesperación, intentando empalarse en su polla.
—Lo quiero tanto… Quiero que el mejor amigo de mi hijo me destroce. Méteme esa polla grande y gruesa de joven y ábreme. Fóllame fuerte hasta que no pueda pensar con claridad.
Las palabras sucias rompieron el último hilo de control de Alex.
Le sujetó las caderas con más fuerza y empujó hacia delante con una embestida poderosa e implacable. Su gruesa polla se clavó en su calor apretado y empap