Emily
Las luces fluorescentes zumbaban sobre mi cabeza como un enjambre de abejas enfurecidas, proyectando un resplandor estéril sobre las filas de cubículos que se extendían como un laberinto de rutina corporativa. Eran más de las ocho, y la oficina se había vaciado horas atrás, dejando solo el leve olor a café rancio y tóner de impresora.
Me froté los ojos, sintiendo el cansancio de mirar la hoja de cálculo en la pantalla durante lo que parecía una eternidad. Los números se mezclaban… proyecc