Asamos malvaviscos, los dedos pegajosos rozándose mientras me ayudaba a ensartar el mío. Las historias circulaban alrededor del fuego… cuentos de fantasmas de los novatos, meteduras de pata vergonzosas de la semana de iniciación. Las risas estallaron cuando Tyler contó una broma fallida, latas de cerveza chocando en brindis.
Más tarde, cuando las brasas se apagaban, Roland me llevó a un rincón más tranquilo junto a la valla, lejos del grupo principal. Las estrellas parpadeaban arriba, la noche