Sia
El tenue resplandor de las luces del marquesina titilaba sobre el estacionamiento mientras empujaba la pesada puerta de cristal del viejo cine. Era uno de esos lugares retro en el centro de la ciudad, con suelos pegajosos y el sutil olor a palomitas con mantequilla impregnado en todo. Había llegado sola, como solía hacer los viernes por la noche, buscando el escape de una pantalla mucho más grande que la de mi portátil. En la taquilla había un adolescente aburrido que apenas levantó la vist