Didi
Salí del vestuario, el sol cálido besándome la piel mientras ajustaba las tiras de mi diminuto bikini rojo. La tela era casi inexistente, abrazando mis curvas como una segunda piel… mis pechos llenos tensaban la parte superior, las braguitas subidas altas en las caderas para lucir mi culo tonificado. Era uno de esos días en los que solo quería sentirme sexy, tumbarme junto a la piscina y absorber las miradas.
La piscina comunitaria bullía con el típico gentío veraniego: niños chapoteando e