Me puse de pie de golpe, la silla chirriando al retroceder. «Esto es una locura. Acoso sexual. Voy a…»
«¿Quieres ir a Recursos Humanos?» Me interrumpió, levantándose y alzándose sobre mí, imponente. «El contrato es a prueba de balas. El acuerdo de confidencialidad lo cubre todo. Si lo rompes, estás acabada… vetada, demandada hasta la ruina. O…» Se acercó más, su aliento cálido en mi rostro. «Acéptalo. Lidera el proyecto, sube en la escalera corporativa y, a cambio, dame lo que quiero. Tu cuerpo