Janet se revolvía en la cama. Era un milagro que María durmiera tan profundamente a su lado.
Janet llevaba cuatro días revisando su teléfono, actualizando sus mensajes cada pocos minutos, pero no había recibido ningún mensaje del profesor Lance. Empezaba a preocuparla. ¿Acaso iba a suspenderla? ¿Qué tramaba? ¿Por qué no la llamaba? ¿Por qué no le escribía?
O peor aún, ¿había sido mala la experiencia? ¡Imposible! ¿Verdad? No había echado a perder su oportunidad por una mala noche, ¿no?
Janet se