Elena no podía levantarse de la cama lo suficientemente rápido. No podía zafarse del todo, pues seguía firmemente atada al cabecero.Con el poco espacio que le dejaba el cinturón, Elena se tambaleó hacia un lado de la cama, medio arrodillada, con la mirada perdida.Ni siquiera podía ordenar sus pensamientos lo suficiente como para formar una frase completa."Eh... Ale... Alex. Tú... ¿Tú... estábamos... estábamos allí?!""No te vi allí", divagó incoherentemente.Elena se giró hacia Ryan, que seguía despatarrado en la cama, con aspecto vagamente divertido.¿No se daba cuenta de que los acababan de pillar? ¿Los había pillado su propio marido? Alex, por otro lado, era la viva imagen de la calma y la determinación en su afán, aún con su polla dura en la mano, con el pantalón y el cinturón colgando hasta la cintura."Vuelve a la cama, Elena", dijo Alex, con la voz entrecortada por la pura necesidad."¿Alex?", preguntó ella, aturdida."No me hagas repetirlo", dijo Alex con naturalidad."Ya o
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