Isabella
El aire que llenaba los corredores inferiores de la fortaleza ya no tenía el filo hostil de las semanas pasadas. Mientras descendíamos los peldaños de granito hacia los patios exteriores, el aroma a piedra húmeda y a encierro que tanto me había asfixiado tras mi regreso del sur comenzó a disolverse, sustituido por la fragancia limpia de la resina de los pinos y el aire gélido pero renovado de la montaña.
Llevaba la mano de Eric sujeta entre mis dedos, sintiendo la calidez desbordante d