—No sé qué pensar, ¿crees que deberíamos hacer algo al respecto? —preguntó Carter a Galah.
—¿Algo como qué?
—Siento que hay algo raro, tengo un mal presentimiento… ¡no me gusta nada! —dijo caminando ansiosamente de lado a lado.
—Carter…, ¡Carter! Para, me estás mareando —le señaló el espacio al lado de su cama —siéntate un rato, te daré un masaje. El chico se dejó caer en la cama con desgana.
—¿Por qué aún no sabemos nada de ellos? Llevamos aquí buen tiempo y desde que nos dijeron que ya estaba