—Ahora si me tengo que ir, hasta aquí culminó nuestra despedida —Kyle ya estaba pasado de copas.
Desde que entraron al apartamento Catrina lo animaba a brindar, el tiempo que llevaban conociéndose, ella sabía que no era muy buen tomador, la bebida le había hecho efecto rápido y más cuando las combina como fue en su caso, mimosa se le sienta en las piernas y empieza a besarlo.
—¿Quédate conmigo hoy? ¡Sí!, ya mañana regresas a Manhattan a jugar a la casita feliz, déjame despedirme como se debe, d