El ejército fue recibido por los pocos hombres que permanecían en el castillo, quienes rápidamente comenzaron a ayudar a los heridos y organizar los preparativos para su estadía. Mia desmontó y entregó las riendas de su caballo a uno de los soldados antes de dirigirse a Seth.
—Tu castillo será nuestro refugio temporal. —Declaró, con su voz cargada de autoridad. —Necesitamos un lugar seguro para planificar. Espero que tus hombres estén listos para apoyarnos…
—Lo estarán. —Respondió Seth, con un